CANCIONES DE SIEMPRE PARA SIEMPRE

 

LA VIUDITA

CORRO:
Doncellas del prado
que al campo venís,
a coger las flores
de mayo y abril.

VIUDITA:
Yo soy la viudita
del conde laurel,
que quiero casarme
y no tengo con quién.

CORRO:
Pues siendo tan bella
no tienes con quién,
escoge a tu gusto,
que aquí tienes cien.

(La viudita escoge a una
niña y dice:)

VIUDITA:

Escojo a....
por se la más bella,
la blanca azucena
del bello jardín.

CORRO:
Y ahora que has hallado
la prenda querida,
gozosa a su lado
pasarás la vida.
Contigo sí,
contigo no,
contigo viudita,
me casaré yo.

El MILANO

Morito Pititón,
de nombre Virulí,
ha revuelto con la sal,
la sal y el perejil.
Perejil, don, don,
perejil, don, don,
las armas son.
De nombre Virulí,
de nombre Virulón.

Al tío Tomasón
le gusta el perejil
en invierno y en abril,
mas con la condición,
perejil, don, don,
perejil, don, don
la condición,
que llene el perejil

la boca de un lechón.

AL CORRO CLARO

-Al corro claro,
fuente serena,
quién te lavó el pañuelo
saber quisiera.
-Me lo ha lavado
una serrana
en el río de atocha
que corre el agua.
Una me lavan,
otras me atienden,
otras me tiran flores
y otras claveles.
Tú eres la rosa,
yo soy el lirio,
¡quién fuera cordón de oro
de tu corpiño!.

 

 

 

EL BURRO ENFERMO

A mi burro, a mi burro
le duele la cabeza,
y el médico le ha puesto
una gorrita negra,
una gorrita negra,
zapatito li, la, la, la
zapatito li, la.

A mi burro, a mi burro,
le duele la garganta,
y el médico le ha puesto
una bufanda blanca,
una bufanda blanca,
zapatito li, la, la, la
zapatito li, la.

A mi burro, a mi burro
le duele el corazón,
y el médico le ha puesto
jarabe de limón,
jarabe de limón,
zapatito li, la, la, la
zapatito li, la.

 

 

LA MUÑECA

Tengo una muñeca
vestida de azul,
con su camisita
y su canesú.
La saqué a paseo
se me constipó,
la metí en la cama
con mucho dolor.
Esta mañanita
me dijo el doctor
que le dé jarabe
con un tenedor.
Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho,
y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro,
y ocho, treinta y dos,
ánimas benditas,
me arrodillo yo.