EL FIN DE LOS TIEMPOS
Ángeles, arcángeles.
fuerzas celestiales,
¡yo os imploro!
Escuchad mi voz cómo llora,
cómo surge desgarradora
de la profundidad del abismo
de esta realidad incierta.
Escuchad el crujir infernal
de las manos descarnadas
que impías se levantan
pidiendo justicia al cielo.
Escuchad los lamentos asustados
engendrados en el purgatorio
por las ánimas que en pena
purifican sus malas vidas.
Oíd el rechinar de los dientes
que con patética violencia
mascan la verdad desnuda
del triste final de la existencia.
Oíd el lamento acompasado,
el estrépito sordo y mudo,
el gemir lloroso y escéptico
de aquellos que irán al infierno.
Sentid la indecorosa miseria
de la piedad sin compasión disipada,
de la paz anunciada y no hallada,
de la misericordia y ayuda olvidadas.
Sentid la impúdica vergüenza
de la avaricia sostenida,
de la esperanza relegada,
de la tolerancia no asumida.
Y ahora, en el final de los tiempos,
entre truenos y desgarradoras brumas,
escuchad mi voz llorosa
que surge impenetrable y fría
rogando e implorando ..... cualquier cosa.
José Luis Muñoz
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IMAGINACIÓN
Vuela mi imaginación
por los intrincados rincones de mis dudas,
haciendo que la vida amanezca
desnuda al mundo del olvido.
Vuela mi imaginación
desechando del abismo imposible
los secretos infantiles añorados
que en mi recuerdo dormidos.
Son ahora un sueño dorado
Vuelan mis ideas
y los párpados de mi memoria
nadan, agazapados y escondidos,
en la luz de un sentimiento callado
en el mar de un sentimiento vivido.
Y mientras, los temblores de mi alma
cortan con sus marmóreas espadas
los rayos de una luz, que azulada,
devuelven a la vida su sentido
Regresan rumores imperceptibles
cuando al alba, como olas quebradas,
en un recuerdo vano, casi olvidado,
se juntan en el horizonte dos miradas.
En ese momento vuelo libre
mientras mi espíritu infinito
amanece eterno a la nueva vida
de una libertad soñada.
Y grito al mundo que soy yo,
que estoy naciendo nuevo y frío
y mi alma...... resbala por las flores
fundiéndose con el rocío
que sereno descubre la mañana.
¿Y ahora?, ¿qué hago jugando a ser dios?.
¿ Qué es este trance sin sentido,
en el que respiro el aliento de los mares,
y confundo en la memoria lo vivido?.
¿Qué hago disponiendo así las frases?
¿Por qué camino errante sin sentido?.
José Luis Muñoz
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