Un canto más de esperanza.
Una oportunidad nueva.
Un nuevo y largo camino
se abre sutil en la tierra.
Paseando por los valles,
caminando las praderas,
he visto gente gigante
que labora, duerme y sueña.
Yo he visto reír al mundo.
¡Tuve amigos!. Gente buena
que llenaron de alegría
mi ya gastada alma vieja.
He visto sendas trazadas
con duro acero forjado.
Sendas que surgen al paso
de un tesón adivinado.
Trabajo diario de gentes.
Trabajo, sudor, trabajo,
en paz, sin guerras ni frentes
en un mundo imaginado.
Y he visto así gente breve
que padece, con certeza,
resentimientos y envidias,
resquemores y flaquezas.
Gentes que atacan a gentes
en vez de atacar la idea
y que en la vida se pierden.
¡Que se pierdan en su pena!.
He visto, al final el mundo
con la ilusión y evidencia
de que más que gente mala
existe más gente buena.