NUNCA FUE SOL

Nunca fue sol para alumbrar al mundo,
ni mar para besar sus playas.
No fue esperanza ni consuelo.
Nunca fue nada.

Rebelde sin causa en la soledad del vacío
conteniendo desesperación y rabia.
certeza en el alma escondidos.
Niñez y juventud pasadas.

Tristeza y desolación acallan
y abrevian la alegría y el ímpetu del alma.
Ilusiones y esperanzas se entierran
por el sentir de una muerte anunciada.

Premios y castigos por desprecio ignorados.
Largas tardes de batalla.
Tembloroso corazón de niño
por reyes que no llegaban.

Recoger injusticias y mentiras
de a quien la edad la razón le daba,
motivan tardes de llanto,
de humillación y desesperanza

Silencio enmudecido y profundo
se hace dueño de su alma,
pero conserva en su corazón conciencia
y en su pecho...., confianza.

 

 

 

Por temor a molestar no habla.
Por no herir hasta en silencio calla.
Por complacer modestamente otorga.
Por ser feliz calladamente ama.

Sin derecho a la inocencia
por la espalda le difaman.
Suscita crueles envidias
por lo puro de su alma.

Llega la paz a su vida.
Llega a su espíritu la calma.
Dos brotes tiernos nacen
y le llenan de esperanza.

Pasan los años y sueña.
Pasa la vida y calla.
Pasan los sueños y duerme.
Y, la costumbre arraiga.

Nacen ilusión y sentimiento
tras la juventud pasada.
rota de nuevo la alegría.
El silencio se desgrana.

Nunca fue sol para alumbrar al mundo,
ni mar para besar sus playas.
Pero será esperanza y consuelo.
Nunca jamás será...., nada. 

José Luis Muñoz

 

pulsa para escuchar el poema FLORES, ESTRELLAS Y LUNA

De tu casa a la plazuela
voy a adornarte el camino
cubriendo el suelo de estrellas;
y entre todas, la más bonita
reflejará su luz en tu pelo
entre rosas y margaritas.

De la plazuela a la laguna,
voy a iluminarte el camino
con un rayito de luna,
para que luzcas alegre
por el blanco camino blanco,
cubierto de blanca espuma.

De la laguna a la alta torre,
voy a sembrarte el aire
con pétalos de lindas flores;
y envuelta en suaves colores
serás por siempre la envidia
de mirlos y ruiseñores.

De tu casa a la alta torre, 
pasando por la laguna,
vestiré, mi amor, tu camino 
de flores, estrellas y luna.


José Luis Muñoz

 

 

 pulsa para escuchar el poema VERDE CAMPIÑA

Verde campiña, verde templanza,
astros silvestres que a una voz llaman.
Con delirante canto de alondras
súrgenme versos, coplas del alma

Mujer, adórname el cielo.
Cúbreme de tu esperanza,
que el aroma de tus flores
perfume mi mente opaca.

Vísteme de azul los sueños.
Muéstrame tu rosa clara
para que entre hojitas verdes
tome al fin tus manos blancas.

Altos alcores, altas montañas,
alegre luna con falda en nácar,
que al sentir de esta vida la vida
su pasión acalle mis lágrimas.

Amor, tápame con tu mundo.
cubre mi rota tristeza,
que amanezca libre mi ser
bañado en nubes de estrellas.

Enséñame tu camino.
Báñame de tu mirada
para beber de tu fuente
el agua de tu esperanza.

En un sin fin de colores,
bajo tu luna callada,
acerco mi alma a tu pecho
para arrancar mis palabras.

José Luis Muñoz

 

SENTIR PROFUNDO

Regresa de nuevo la noche oscura
de radiante y blanca luna nacarada
y haciendo sombra a la hermosura
ilumina la sonrisa de tu cara.

¡Cómo adoro esos tiernos momentos!,
cuando tu amor, testigo de tu ansia,
vuela libre acortando la distancia
y acalla dulcemente mis lamentos.

Este amor, cárcel de dorada virtud,
es sustento de mi alma en la noche,
es mi esperanza en el día, es mi luz.

Vuelve a sonreír la dicha sin medida,
eres tú la estrella que tanto soñé
Por siempre brillará tu luz en mi vida.

  José Luis Muñoz

 

 

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A TRAVÉS DEL MAR

De este cáliz que es de vida
beberé de tu agua brava.
Ondearán surcando mares
luces, versos y  esperanzas.

Callaremos casi a un tiempo
soñando que el mar nos guarda
la presteza de ese beso
que refleja su agua clara.

Volarán sentidas odas,
volarán surcando el alba,
un océano  infinito
y... un cielo. ¡Distancia amarga!

Pero... ¿ Pero qué eso?
¿qué es en un mar distancia?
¡Es sólo algo que no existe
si el amor brota del alma!

José Luis Muñoz